
Durante el recorrido, los estudiantes aprendieron sobre los orígenes del museo, nacido en 1950 gracias al esfuerzo de Carmen Moreno Jofré y Alejandro Flores Pinaud, coleccionistas que reunieron objetos pertenecientes a los próceres de la Independencia. Esta colección histórica fue la base del antiguo Museo de la Patria Vieja y marcó el inicio del acervo patrimonial que más tarde pasaría a manos de la DIBAM en 1953.
Los alumnos también conocieron cómo la colección del museo fue creciendo con los años gracias a donaciones de familias de la ciudad y la región, como la colección de imaginería religiosa entregada por la familia de don Rodolfo Sills y la colección de pinturas reunida por don Fernando Torterolo en la década del 70. Además, se incorporaron piezas provenientes de otros museos de la DIBAM.
A fines de los años 90, el museo amplió su misión patrimonial adquiriendo nuevas piezas relacionadas con la vida cotidiana y los oficios tradicionales de la región: objetos etnográficos, herramientas, artesanía local y equipamientos que representan el trabajo de generaciones de habitantes de O’Higgins. En ese periodo también se creó el primer depósito de colecciones, lo que permitió recibir —y conservar hasta hoy— importantes colecciones arqueológicas provenientes de excavaciones regionales.
Durante su visita, los estudiantes también pudieron recorrer una exhibición temporal sobre el animal interno, donde se presentaban figuras elaboradas en arcilla, óxidos, engobes y esmalte que representaban distintos animales, mostrando el vínculo entre arte, cultura y naturaleza en la región. Esta experiencia les permitió observar técnicas artísticas y materiales distintos a los de la colección permanente, ampliando su conocimiento del patrimonio cultural local.
Actualmente, el Museo Regional de Rancagua resguarda 2.728 piezas distribuidas en 23 colecciones, de las cuales 246 se exhiben de manera permanente, permitiendo a los visitantes conectar con la historia, la cultura y las tradiciones de la región.
Tras el recorrido, los estudiantes participaron en una actividad creativa donde elaboraron pequeños cuadros de plasticina inspirados en aquello que más les llamó la atención. Cada alumno presentó su obra y explicó por qué eligió representarla, fortaleciendo así su expresión oral, creatividad y comprensión del patrimonio.
La actividad fue valorada por profesores y estudiantes, quienes destacaron la oportunidad de vivir una experiencia educativa significativa fuera del aula, reforzando el aprendizaje de manera práctica e interactiva.